martes, 25 de febrero de 2014

Periodistas

Por: María Jaramillo Alanís

Para Gregorio Jiménez (+) y los desaparecidos…

Mariposas y Maguiras.-En el teatro de guerra montado ex profeso entre el gobierno federal de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña y Estados Unidos, contra las diferentes bandas del narcotráfico, la sociedad civil quedó en medio del sándwich.

Curioso por no decir que desde el inicio era evidente que nunca fue su intención protegernos, más bien la idea era lo opuesto, dejar en la total indefensión a la gran mayoría, así se emprendió el programa de entregar las armas mohosas que hubiese en casa por una despensa, acciones que sigue realizando la Secretaria de la Defensa Nacional, (Sedena) pero ahora entregan lavadoras, hornos, televisiones, y claro, han obtenido hasta granadas de fragmentación.

La sociedad rural y urbana entregó a la Sedena; machetes, carabinas del año de la canica, tiradores (hondas), guadañas, ganchos, cuchillos tipo MacGyver y hasta el cortaúñas y el alicate con hongos, así se fue a la guerra con un pueblo desarmado e indefenso.

Obvio, los vulnerables fueron siempre los que nada tienen, luego, el Estado abandonó a su suerte a los jóvenes que no encontraron empleo al salir de la universidad, mucho menos hicieron lo necesario para que las empresas y los negocios dieran empleos de calidad y bien remunerados, las evidencias son obvias; negocios cerrados, desempleo galopante, economía tronada, es decir, el gobierno federal y estatal metió a su población en un túnel en el que a éstas fechas no se le mira salida.

Por si fuera poca cosa, sí la sociedad quedó en medio de las balas, los y las periodistas fueron doblemente expuestos. Los ahora sorprendidos periodistas defeños, acusaban a los de acá del norte de tener ligas con el narco, algunos periodistas “nacionales” tuvieron la osadía de escribir historias del narco desde Texas, la respuesta de los narcos nunca la supieron; compañeros desparecidos, golpeados, asesinados.

Hoy los enlistan como un parte de guerra. Con tristeza los vemos en fotos, cartulinas, mantas, algunos hasta los nombres les han cambiado (porque nunca preguntaron sí así se llamaban).

Los periodistas de Tamaulipas aportaron su cuota de sangre a esta barbarie que no termina; desde Norma Moreno Figueroa, Ernesto Flores Torrijos, Francisco Arratia Saldierna, María Elizabeth Macías Castro, editora en jefe del periódico Primera Hora, hasta Mario Chávez Jorge y un sinfín de desaparecidos, de los cuales nadie quiere llamar por su nombre.

El asesinato de Gregorio Jiménez, periodista veracruzano pone en la discusión nacional, por un lado, la llevada y traída ley de protección a periodistas, la realidad nos golpea de fea manera y nos escupe ¿cómo romper el cerco de la censura, de la impunidad, del acoso de los grupos delincuenciales y de la presión gubernamental, quien pretende a toda cosa tener el control absoluto de lo que escriben y dicen los periodistas?

Claro, existen periodistas que se sitúan en la zona de confort en la que no sucede nada y cuando pasa, son beneficiarios de información y de estipendios.

Subyace en el parte oficial del gobierno facistoide de Javier Duarte; aterrar, silenciar, poner de rodillas y que nunca más nadie se atreva a decir que en su estado, en su gobierno, se secuestra a inmigrantes y que sus funcionarios estatales o municipales están coludidos con los delincuentes.

Así sucedió y sucede en Tamaulipas, pues Duarte y Egidio Torre Cantú y los ex gobernadores prefieren periodistas con la mano extendida, aplaudiendo como focas, que ejerciendo la libertad de escribir lo que sucede en nuestros respectivos estados con la seguridad de que nadie podrá hacerte daño por decir la verdad.

Ya sabemos que ni Duarte ni Torre Cantú, quieren protegernos, más bien nos prefieren muertos, aunque en ello también arriesguen su carrera política. Es mejor matarlos que leerlos, dirán.

Por eso y mucho más debemos ejercer nuestra libertad, no le demos a Duarte y Torre Cantú el beneficio de la duda, ambos son personajes siniestros, reyezuelos que pasarán a la historia como pequeños tiranos de horca y cuchillo.

Las diferencias familiares se arreglan siempre, las otras, las del ejercicio periodístico, las asumimos como riesgos del oficio, sabedores que los políticos y sus gobiernos suelen acabarlas matando y infamando.

Por una puta vez, unamos nuestras voces, para defendernos de la barbarie de una partida de cretinos que gobiernan nuestros estados, nuestro país.

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El privilegio de los efebos

Por: María Jaramillo Alanís


Camino Real a Tula.-La mitología griega cuenta que el seductor Zeus se enamoró tan ardientemente del joven Ganímedes que le secuestró, le llevó al Olimpo y le convirtió en su amante. Por su parte, Apolo sucumbió a la belleza de Jacinto, un adolescente mortal, a quien se entregó incondicionalmente.

Aquiles y Patroclo fueron más que amigos durante la Guerra de Troya. Se cuentan por decenas las historias mitológicas que giran en torno al amor entre hombres, dioses o semidioses y jóvenes efebos que sirven de ejemplo del pensamiento heleno con respecto al amor homosexual masculino, el más perfecto y puro según su cultura.

Fueron célebres las relaciones entre Alejandro Magno y Hefestión o entre Platón y varios de sus alumnos. En Roma, el amor entre el emperador Adriano y Antinoo: Hombre de todas las mujeres y mujer de todos los hombres.

Antínoo tenía tareas específicas, el efebo favorito de Adriano se encargaba de las carreras de cuádrigas y bailar danzas bitinias para el César. El mancebo nació en Hispania en el 77 y murió en el 138 a los 61 años de edad.

La belleza del joven enloqueció a Adriano quien luego de la muerte de Antínoo ordenó bustos y estatuas que distribuyó en todo el reino, su muerte fue misteriosa, pues fallece ahogado en el Nilo y aún no se sabe ni cómo ni por qué. No conocemos si este atlético individuo tuvo un accidente en la ribera del Nilo o lo asesinaron, ya que su cercanía con el Cesar le atraía envidias.

Algunos especialistas recuerdan que Adriano, quien gobernó de los años 117 al 138, resolvió en su corpus iures, que en los disputas judiciales deberían tenerse en cuenta las opiniones de aquellos que gozaban del ius publice respondendi, que ese cuerpo de leyes era parte de las Constituciones imperiales, compiladas por Justiniano y colocadas por orden cronológico, correspondiendo la primera precisamente al emperador Adriano.

¿Alguien sabe qué tareas específicas tienen los efebos en la actualidad? Si en la antigua Grecia y Roma el amor entre los varones fue algo normal, hoy no debe ser de otra manera y debemos aceptarlo, eso nos mostraría como una sociedad de avanzada y comprenderíamos por qué la misoginia en un estado de machos calados.

Desde siempre, los varones de apellido con pedigrí-y las señoras también- eligen a sus mancebos, algunos lo son por inteligentes, otros por su belleza, otros más por su don de excelentes juristas que hacen el trabajo de su Guía y Maestro, y no es casual que lleguen a gobernar, con esposa y efebo, más bien viceversa.

Nuestra pequeña Grecia, cuna de la violencia, no del pensamiento, tiene su efebo favorito y es tan eficaz que ya organiza campaña rumbo a otro Olimpo, uno que perdure seis años, pues este de tres se empequeñece, se hace nada, así se han jurado al oído, el tirano y su también pequeño Efebo de tersa piel y barba de candado.

El Emperador victoriano de apellido francés, ha montado, como Adriano, a su mejor corcel, junto a él cabalga su inseparable Efebo, y atrás de la raya su esposa a la que todos ignoran.

A lo lejos, los aldeanos los observan desde sus buhardillas, sin agua, aterrados porque el Victoriano les juzgará y castigará si no pagan el costo del agua que beben y pobre de aquellos que aparquen sus carromatos sin pagar, también serán castigados.

¿Quién les dirá que el gusto por los efebos es para su vida privada? ¿Quién les dirá que es un ultraje al honor, a su investidura y al pueblo al que juzgan de manera cruda si entre los pobres se da la homosexualidad?

¿Qué tan lejos está el verdadero imperio de este imperio de opereta?

Más que un pueblo pensante, de filósofos, efebos, y pequeños tiranos, Victoria es un pueblo de califas, ladrones, traficantes, masoquista, saltimbanquis, putas arrepentidas y beatas metidas a putas, una Sodoma y Gomorra, pues.

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jueves, 30 de enero de 2014

Tuvimos un sirenito...

Por: María Jaramillo Alanís

San Juan de los Esteros.- Cuando se elige a un candidato del partido que sea, al momento de juramentar que hará cumplir la ley por encima de sus intereses y los de su partido, deja de ser un activo partidista para convertirse en un servidor público de un municipio o estado federado, es decir; sirve a los intereses de la comunidad.
Es una necedad que un alcalde o alcaldesa se desgaste tirando las obras que hizo su antecesor porque no era de su partido, o cambie el nombre de las calles pues a alguien se le ocurrió que llevase el nombre de un gobernador, empresario, esposas de presidentes y hasta amantes.
Ejemplos sobran, pero ese será ser tema de otra entrega, lo más reciente y causa harta hilaridad, es la actitud de la alcaldesa de Matamoros Norma Leticia Salazar Vázquez, no es una mujer inexperta, pues desde hace buen rato Lety, como le llaman sus cuadernos de doble raya, cobra como profesional de la política.
Fue regidora en la administración de Mario Zolezzi, diputada local y diputada federal, es decir, Leticia no puede decirse ignorante del quehacer de un alcalde, de un servidor público.
Hace unas semanas anunció que quitaría el nombre Manuel Cavazos Lerma a la avenida que lleva el nombre del ex gobernador oriundo de Matamoros y que además llevaría el nombre de Jorge Cárdenas González, eso se llama gatopardismo, es decir, cambiar para que todo siga igual, ¿o no?
En la sesión de cabildo del jueves de esta semana la mayoría panista, obvio, que encabeza Lety, aprobó quitarle lo Bagdad a la playa de Matamoros y desde ayer se llama “Costa Azul”, dice que en honor a Rigo Tovar, ¿usted le cree?
En todo caso, si de verdad fuese en honor de Rigo Tovar, le hubiese puesto, por ridículo que se escuche; “Tuvimos un sirenito”, “O que gusto de volverte a ver”, o de plano “Mi Matamoros querido”, digo por sí no recordaban las rolas de Rigo es Amor.
¿De verdad Leticia y sus compañeros del cabildo suponen que somos tontos? Rigo Tovar y su Matamoros querido es marca que de verdad vende bien a la antigua San Juan de los Esteros.
La Playa Matamoros, Playa Washington, Playa Lauro Villar y Playa Bagdad, ahora será Playa Costa Azul argumentado que requiere de inversiones que detonen el turismo.
Yo la verdad no entiendo nada, ¿a poco los empresarios le meterán dinero a un sitio dónde no gobierna Lety, ni los soldados, ni los marinos? ¿A poco son tan estúpidos como para exponerse en una ciudad dónde la violencia se enseñorea?
En todo caso y con el debido respeto que me merecen las personas que ya no están entre nosotros físicamente, propongo que la Playa lleve el nombre de Juan N… Cortina, aquél que combatió a los gringos en nuestra frontera.
Juan Nepomuceno Cortina, “El Chino”, el “bandido rojo de la frontera Norte”, fue el primer “bandido…luego vendrían otros que sólo dejan horror y sangre.
Ojalá Leticia se deje de mafufadas y se ponga a trabajar en beneficio de los matamorenses.
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Etienne; otro alcalde diamante

Por: María Jaramillo Alanís


Ej. La Gloria.- Ya sabe usted, en Tamaulipas, la clase política (eso de “clase” harta risa me da) hace negocios a costillas de todos ustedes, además de esquilmarle el voto, no, no les es suficiente, tienen forzosamente que hacerse de empresas que proveen al gobierno que sirvieron o sirven, desde una simple torunda hasta maquinaria pesada.
Obvio como esa clase política sufre de diarrea verbal no le importa bajarle la luna y las estrellas a los gobernantes en turno, pues saben de sus debilidades, saben de sus ambiciones y con tal de conseguir lo que quieren, les dicen lo que quieren oír.
Por ejemplo a Arturo Díez Gutiérrez Navarro, aquel zonzo que dijo ser “el mejor alcalde del país” le vendieron la idea de que era el mejor, el único y que además sería el gobernador de Tamaulipas, el que sucediera a Eugenio Hernández Flores.
Ahí tienen que Díez Gutiérrez es un zonzo que encuerdaron los profesionales del verbo; Ricardo Gamundi Rosas y Salomón Rosas, el primero ex presidente del PRI, y el segundo diputado “juanito” y ex delegado del PRI en Tamaulipas, ambos de negro historial, pero ese dice la Nana Goya, es otra historia, el asunto es que le vendieron la idea de que sería gobernador, a cambio, su cabildo aprobó que la empresa Victoria Meters, S.A. de C.V., sembrará parquímetro por toda la ciudad.
Así, la empresa donde son socios Gamundi y Rosas, sembró en nuestra capital más de 1,500 parquímetros y no hay poder humano, hasta hoy, que revoque el acuerdo de cabildo que les permitió robar, esa es la palabra, robar a los victorenses.
El tema se torna más grave aún pues en la administración de Miguel González Salum se logró que en la Ley de Ingresos se echara abajo la autónoma facultad de la empresa para inmovilizar a los vehículos que sobrepasaban el tiempo marcado en las tragamonedas.
A decir del entonces regidor Julio César Martínez Infante la administración encabezada por González Salum, jamás dio cuenta de cuántos recursos ingresaron por multas provenientes de parquímetros, eso sí, dijo se estableció que “el 40 por ciento de las ganancias sería para el municipio y el resto para Victoria Meters”
El contrato sigue siendo leonino a todas luces, sin embargo la gravedad ahora es porqué Ex Presidente del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas, al abogado y hoy alcalde Ciudad Victoria, no atiende la determinación de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en el sentido de prohibir a las empresas propietarias de parquímetros, de abstenerse de colocar “arañas” que inmovilicen a los vehículos y el retiro de placas.
Nunca dijo la SCJN que la determinación fuese a discrecionalidad de ningún servidor público, Etienne Llano debió leer la sentencia y sentido del voto de los ministros, quienes por mayoría -8 a favor y 2 en contra- se pronunciaron a favor de la propuesta de su presidente Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena.
Así “el Pleno de la Suprema Corte concluyó que las autoridades de tránsito son las únicas que pueden imponer este tipo de sanciones. Y qué por lo tanto es inconstitucional que las empresas que tienen concesiones para operar parquímetros utilicen “la araña” o retiren las placas de los autos”
Ya sabemos lo que Gamundi y Rosas le prometieron al zonzo de Díez Gutiérrez ¿qué le ofrecieron a Etienne Llano? Antes de que lo diga, le recordamos: su administración está fuera de la ley.
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lunes, 20 de enero de 2014

El Aguaje…


Por: María Jaramillo Alanís

Mientras acomodaba la cabeza para dormir, Norma echaba hacía atrás su asiento, antes le recordé que debía guardar su anillo de graduación de la Benemérita, el reloj Buloba regalo de sus quince años y su medalla, pues nos habían advertido que el camino estaba lleno de salteadores; se despojó de su cruz a regañadientes y se recostó a dormir.

El camino nos sería largo, un tanto porque no lo conocíamos y porque además tendríamos que trasbordar muy de madrugada hacía un punto absolutamente desconocido y del que solo sabíamos quedaba a medio camino rumbo al puerto de Lázaro Cárdenas.

Las luces de Morelia lentamente quedaban atrás y cada vez más se sentía el estómago apretado, lejos de casa, del terruño. A Norma y cuatro de sus compañeros egresados de la Normal, les había “tocado”- por suerte- irse a Michoacán. Luego de permanecer cerca de un mes en la capital, los líderes del Sindicato y la Secretaría de Educación les avisó que debían presentarse en la zona escolar de El Aguaje, poblado que quedaba rumbo a Lázaro Cárdenas, antes tendríamos que pasar por Uruapan, Nueva Italia y la histórica Apatzingán.

El camión daba tumbos por aquella carretera de ida y vuelta, aún con luz del de día paramos en la pequeña central de Uruapan, nuestros ojos lo veían todo como cuando se miran las cosas por primera vez, lo mismo se compraba un agua fresca que una nieve, salimos de ahí entre risotadas.

Por primera vez sentí miedo a lo desconocido, a la oscuridad. Llevaba bajo mi responsabilidad a cinco muchachos y con ellos sus sueños e ilusiones.

Pardeaba por ahí de las 7 de la tarde, allá tras la montaña el sol huía, acá, arriba en el camión en los primeros asientos se colaba el miedo y el  sueño. Sin decir agua va, el chófer detuvo el camión a las afueras de Nueva Italia, no había paradero oficial, una enorme piedra a la vera del camino y ahí subieron cuatro jóvenes, de entre 20 y 25 años, no más.

Se colocaron en los últimos asientos y seguimos el camino. No había  pasado ni media hora, dormitábamos cuando escuchamos como si alguien en el fondo del autobús dijese algo de prisa, de manera atropellada, le susurré al oído a Norma:

-No te preocupes mija, seguro están predicando la palabra de Dios.

No había terminado de comentarle a Norma cuando sentí entre mis costillas el cañón de una pistola y uno de aquellos jóvenes que subieron en Nueva Italia, exigía sin mirarme a los ojos, de soslayo, aun así se le notaba la determinación:

-¡Dame el dinero!

Yo cargaba una bolsa de gamuza simulando una  cuera tamaulipeca, se la di y le dije;

-Sólo traigo cigarros y un encendedor, no llevamos dinero.

Luego dirigiéndose a Norma-por encima de mí- le arrancó del cuello la medalla, el reloj buloba y el anillo de graduación.

Habíamos subido una bolsa de plástico de ésas en las que uno hace el mercado, pues ahí habíamos puesto el “lonche” y las sodas para el camino, la bolsa con el dinero, papel americano y una gran almohada de plumas.

Delante de nosotros le gritaban al chófer, poniéndole un cuchillo en el cuello, que no detuviera su marcha y que encendiera la luz interior, atrás se podía escuchar como despojaban de ropa, joyas, dinero a cada uno de los pasajeros. Todo eran gritos que por un momento pensé que matarían a cualquiera.

La mujer que venía sentada justo atrás de nosotras, cargaba dos niños, uno cuadripléjico y otro más grandecito que le ayudaba con su hermano, desaforada les gritaba sin miedo alguno:

-¡Hijos de la chingada, ustedes son los mismos que nos asaltaron saliendo de Apatzingán! ¡Chinguen a su madre! ¡No tienen  respeto por nadie cabrones!

Cerré los ojos, abracé a mi sobrina y oramos. Le  pedimos a Dios misericordia y que perdonará nuestras faltas.

Después en medio de la nada, aquellos salteadores se apearon del camión y seguimos la marcha, nadie durmió. Llegamos a Apatzingán y el chofer nos pidió que le acompañáramos a interponer la denuncia ante la Policía, cuando fuimos pasaba ya de la medianoche, a la salida con maletas en ristre nos dispusimos a buscar hotel,  y ni tarda ni perezosa aquella mujer que les gritó su precio a los maleantes nos ofreció su casa, pues nos dijo que un hotel en esa ciudad sería bastante peligroso.

Doña Ana tenía una casa grande por lo que pudimos ver, estaba al norte de la presidencia municipal, me dio la impresión de que rodeamos el cerro, ahí nos tendió colchonetas en la sala y nos dijo;

-Mi marido llega como a eso de las cinco de la mañana, viene de trabajar, si lo ven no les de miedo, tiene barba y carga un arma larga, aquí todo es así.

No dormí. Y justo a las cinco de la mañana entró un hombre barbado, chamarra negra y un arma cruzada al pecho. Media hora más y ya todos estábamos en pie, Ana reía;

-Después del susto de la carretera y el temblor de la madrugada, no querrán saber de este pinche pueblo.

-Respondí…

-¿Tembló?  

Ana y su madre nos dieron de almorzar y nos encaminaron al taxi. Nunca más supimos de su familia.

De Apatzingán al Aguaje.

Con miedo aún, tomamos un autobús que se parecía a los destartalados camiones azules de Victoria, lo único novedoso era la radio, a la que todos los pasajeros  ponían atención, cosa que se me hizo poco común y entonces me puse a escuchar los mensajes:

-Se le avisa a la familia Plancarte que la familia de los Verdes va camino a Coalcomán.

El locutor enjundioso le ponía de su cosecha, supongo, para hacer más vendible su mensaje:

-Y si usted se topa con la Familia de los Verdes, avísenos, para darles el informe a tiempo.

Aquello transcurría a plena luz del día y además de una normalidad que espantaba. En mi poco conocimiento de la situación que se vivía en Tierra Caliente el mundo del narcotráfico no estaba en nuestra cotidianidad… aun, claro, pasó el tiempo y lo de entonces ya lo vivimos en Victoria, pero no en la magnitud de aquellos pueblos.

Una mujer se desgañitaba, acusaba de asesinos a personajes para nosotros, desconocidos, pero el  resto de los pasajeros guardaban silencio, volteaba a verse unos a otros,  mirando con recelo a la que se atrevía a decir aquellas cosas.

-      Tú sabes cómo lo mató, -chillaba, dirigiéndose al chófer- ¡Que todos lo sepan, es un desgraciado que envició a mi niño y luego lo mató!

Al final el chofer no aguantó la presión y bajo a la inocente, excusándose:
-¡Me distrae de a madres!
Así, de pronto, aquel camino de tierra se acabó justo frente a un quiosco que estaba o está en medio de la carretera. Ahí era el Aguaje, Michoacán, un pueblo en la nada, con casas de adobe, mujeres rubias de ojos azules, emperifolladas a media mañana, el camión rodeo el quiosco y nos dejó.

Pronto buscamos la inspección escolar que no estaba a más de cien metros de la parada del camión, la persona encargada estaba comiendo justo al lado en el único restaurante del poblado, aun así nos atendió:

-Maestra vayan a descansar, aquí atrás hay un hostal, dejen sus cosas y se presentan mañana para hablar y esperar las órdenes para que sean enviados a las comunidades que se necesite profesor.

Doblamos la esquina y sí, a espaldas del restaurante estaba el hostal cuyos propietarios eran una pareja de ancianos, ambos de piel muy blanca, amables en su trato, nos esperaban pues habían dispuesto habitaciones para cada uno de los muchachos. Parecía que sobraba tierra, pues circundaba el hotel una barda de tierra, las paredes y techos de los pequeños cuartos eran de tierra, al centro la pequeña casa de los propietarios y el hermoso brocal de una noria, todo de tierra color tierra.

Apenas nos sentamos en nuestros mullidos catres para desempacar y estirar las piernas, llegó el vecino de enfrente de nuestra habitación:

-¿Es verdad que son de Tamaulipas?-preguntó atropellándose-

-Sí, de distintos puntos de Tamauilipas.

-¡Yo soy de Aldama! Hace tiempo también me tocó venirme a dar clases a Michoacán y acá me casé. ¿Son sus hijas?

      -Norma es mi sobrina, el resto de los muchachos son sus  compañeros de  generación.
-¡Lléveselas, por favor! Han mandado otras maestras y  sí a los narcos les gustan se las llevan. Aquí no verá hombres a ninguna hora del día, todos están en los cultivos, sólo los niños y ancianos se quedan.

-¿Los cultivos es eso rojo brillante tan bonito que se ve desde la carretera?

-Sí, amapola, marihuana. Por el puerto de  Lázaro Cárdenas sacan su mugrero.

-¿Y el gobierno qué hace para detenerlos?

-¡Nada! Acaba de salir Cuauhtémoc Cárdenas y creímos que esto se acabaría y mírennos.

Luego nos recomendó salir a comer pero eso sí rapidito y encerrarse en el hostal.

-Vayan a comer pero regresen enseguida, después de las 7 de la tarde empiezan a disparar sus ametralladoras desde distintos barrios.

Y así fue. Se escuchaban disparos por todo el poblado, no peleaban sólo se demostraban el calibre de sus armas.

El Aguaje Michoacán no contaba con farmacia, doctor, iglesia, ni genízaros, eso sí, había casa de cambio porque ahí llegaban hartos dólares de los pasaporteados o vaya a usted a saber, paleterías, joyerías al por mayor, florerías y hasta velatorios.

Ahí pasamos más de diez días, hasta que se le hincharon las pelotas al inspector escolar, y ahora creo que la tardanza fue porque tenía que pedirles permiso a los narcos para saber a qué lugares enviar a los profesores.

A Norma le toco un pequeño villorrio de apenas 20 viviendas “Arroyo Seco”, dónde también había solo mujeres, ancianos y si acaso no más de diez niños, eso sí la escuela contaba con mesabancos de plástico individuales, un pizarrón enorme y un estuche de geometría que un niño no podría cargar; al lado, la casa del profesor con su parcela y tele satelital, todo al pie de la Sierra Madre Occidental subiendo hacia los Altos de Jalisco, según explicaron los lugareños.

Era fines de 1988, el narcotráfico controlaba Tierra Caliente y todo Michoacán. A los profesores de Tamaulipas de manera irresponsable se les enviaba a sabiendas que les darían los sitios más alejados de las ciudades, allá en los confines de la sierra y hasta allá fueron pues para eso se habían sacrificado sus padres.

Hoy a más de dos décadas, las cosas no son distintas en Michoacán, lo mismo han pasado gobernantes priístas que de izquierda y para botón de muestra; Genovevo Figueroa Zamudio, priísta de hueso colorado, antes lo había hecho Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano también priísta y su hijo, ya del PRD, Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy Rangel.

Nadie escapa, sí alguno pretende lavarse las manos como Poncio Pilatos, tendrán que desenterrar a sus propios muertos y convertirse en parias en su tierra.

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viernes, 10 de enero de 2014

¡Agua!

Por: María Jaramillo Alanís

Altos de Caballeros.-Ya no queda de otra, tenemos que volver a tomar agua del pozo, a coger agua de lluvia-aunque sea ácida- total, no pasa que se nos caiga el cabello. Es que de los 89.46 pesos que percibe al día un albañil, 80 serán para el consumo mínimo de agua, con los 9.46 que le quedan 8 serán para la pesera que según Ramiro Ramos modernizó, aluego, súmele las croquetas del perro con su respectivo 16 por ciento, la cocacola y las sabritas y los chiles en vinagre, los tendrá que robar o pedir fiado en algún lugar de la mancha dónde no lo conozcan.

Por eso me retiré a vivir a Altos de Caballeros, acá dónde pasa cerquita el tren y pueda yo vender mis enchiladitas, eso que no vendo mucho, no se la vayan a creer los de SAT y me boletinen como tanto cristiano evasor, y no vendo harto por chaparra, si yo fuera alta, pelo ensortijado, nariz aguileña, mirada sexosa, de ésas que salían en fotonovelas como doña Gloria Chagoyán, pos otro gallo me cantara, claro sí además pasará el tren de pasajeros (¡juas!)

No me quejo, sale pa’vivir, pero lo que es en Victoria ¿pos cómo? Ahora resulta que el empleado de quinta que cobra como gerente de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (COMAPA), José Luis Mata Blanco, anunció que la tarifa del agua cuesta 25 por ciento más, es decir, por consumo mínimo usted pagara desde ya 80 pesotes, y no los 58 pesos con redondeo para gastos técnicos y de recuperación.

Los 2 pesos con 52 centavos que aumentó el salario mínimo a partir del 1 de enero del 2014 quedó prácticamente en nada, lo aniquilaron los aumentos a la gasolina, a los productos de la canasta básica y de pilón, la Comapa de Victoria nos da la estocada con el aumento del 20 por ciento a las tarifas del agua.

Pensaba pasarle la lista de los nuevos impuestos que desde el 1 de enero están ya vigentes pero mejor le digo, que sí a usted le gusta la comida “chatarra”, siga comprándola, total, será lo único que podamos comprar pues el precio del pollo, huevo, carne, pescado, hoy prácticamente son inalcanzables.

Los mexicanos tradicionalmente hemos vivido en crisis que ya nada nos asusta y hemos desarrollado ingeniosas maneras de sortear la desgracia, acciones salidas del hambre y la necesidad. Sabemos cómo esquivar la falta de comida, como estirar lo poco que se gana, igual estamos seguros que las reformas draconianas de Enrique Peña Nieto y su particular estilo porfirista de gobernar, no llevarán a vivir a pan y agua, pero nada puede ser peor que arrodillarse.

Así que Mata Blanco, puede esperar sentado a que le paguen la facturación del agua, no es importante cuando frente a la mesa hay bocas que mantener.

Mata Blanco y sus amos pueden tomarse toda el agua que ellos dicen es potable, pero no pasa los estándares de calidad que marca la propia Secretaria de Salud.

Agua y predial, así como los recibos de Telmex pueden esperar mejores tiempos. Vivamos como antaño, aunque eso conlleve sonar un cuerno para comunicarnos o enviar señales de humo para ver si alguien a lo lejos nos responde.

Por eso desde mi otero en Altos de Caballeros, el horno de tierra estará listo, y, humeante la chimenea con un jarro rebosado de frijoles, agua de la noria para un cafetito hervido, total diría mi amá; mundo hay te quedas.

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miércoles, 8 de enero de 2014

La UAT y la equidad de género…

Por: María Jaramillo Alanís


 
Mariposas y Mahuiras.-A ver ¿dónde andan las mujeres que tanto se jactan de ser defensoras de la equidad de género? Sé que no dan paso sin huarache y  supongo que no han de tardar en sacar sus anafres y sus cacerolas para protestar por tan altisimo atropello. ¿No se enteraron? Pos cómo mi alma si andaban en el festejo de inicio de año y entrándole al tamal borracho, pues les informo que el último sabio que quedaba en el pueblo nombró como funcionarios a puros de su género y casi todos de su edad.

Tampoco es cosa de extrañar, desde el gobierno estatal se mandó una señal que todos entiendieron bien, (¿?) pues el Instituto de la Mujer Tamaulipeca careció de titular por tres años y nadie chistó, pues lo que había se hacía desde las oficinas del DIF estatal, o sea nada.

Luego entonces no es de extrañar la misoginia de Enrique Etienne Pérez del Río, hoy rector de la Universidad ex Autónoma de Tamaulipas. Valdría la pena preguntar a Etienne ¿de verdad tiene liderazgo o él mismo se tragó el cuento goebbeliano de qué era el mejor y único, lo que la UAT esperaba hacía muchos ayeres?

Cuando leo que Etienne nombró a Juan Salinas Espinoza, secretario general de UAT me quedé asombrada, anonadada ¿What happened eze? Luego ya pasado el soponcio, es comprensible, pues Juan es un boyante constructor, integrante de una familia que reza y atiende la Mesa del Señor, católica y apostólica ¿y eso qué tiene que ver con la UAT? Pos nada, por eso digo.

Hace unos días, pasó frente a mí, mi maestro en eso de las artes ocultas, digo, en Apreciación Musical, el Arquitecto José Luis Pariente Fragoso, mi maestro de fotografía en el diplomado en periodismo, unico que se ha ofrecido en la UAT cuando Alfonso Pérez Vázquez era de verdad líder, -ese es amigo, no pedacero-pues pasó como dice la rola de Pedro Infante “pasaste a mi lado, con gran indiferencia, tus ojos ni siquiera voltearon hacia mí”, eso  significa una cosa, o vaya uste a saber, no saben voltear hacia los lados, ni para arriba y mucho menos para abajo, suponen que nadie los merece y que en su natal Vigo, España estaría mucho más agusto.

Le nombré dos personajes, ninguno de los dos sabe qué rayos es eso de “socializar”, de saludar, de bajar la mirada, es más, y perdonando la expresión que suele decir una de mis hermanitas, se tiran el pedo más alto que el culo ¿Cómo entonces dicen los sonrientes boletines que hay liderazgo en la UAT? Lo qué hay desde el día en que arribó Etienne es pura gente “nice”, la bonita, (eso de nice y bonita es ironía) la que sólo se junta en el Campestre y Victorense.

Queda muy bien aquello de que nadie sabe para quién trabaja, ya verán dónde se meten la autonomía.

Claro a Pariente Fragoso no le quito que sabe su trabajo, es un excelente maestro, investigador, pero resulta que la UAT se hizo para la raza de a pie, para el jodidiaje pues, para aquellos que no podían salir a Nuevo León o al Deefe.

El quid del asunto es ¿dónde están las mujeres en el equipo de Etienne Pérez del Río? Brillan por su ausencia. ¿Acaso no hay una sola que dé el kilo para ser tomada en cuenta en puestos de toma de decisiones? ¿Dónde quedó Olga Hernández Limón?  ¿Y doña Luisa Álvarez? Han de decir, mujer que sabe latín ni tiene marido ni tienen buen fin. ¡Mecachis!

Revo Taméz Haces no cuenta, pues está inventariada en todos los puestos de la UAT y también es gente nice y bonita, por cierto hermana del ex rector Humberto Filizola Haces.

Y miren ustedes, en el club de Tobi Etienne, caben todos los varones, pero al correr el nombre de Sergio Humberto de la Garza Almazán, el Master Google me dio una nota preocupante;  “5 de marzo de 2007: Bajo un fuerte operativo coordinado entre Seguridad Pública Estatal, el Ejército y agentes federales de la Procuraduría General de la República (PGR), fueron trasladados los cinco detenidos en la carrera a la ciudad de México. Los detenidos dijeron llamarse; Eduardo Lagunes Abelardo, Hugo Barona Plascencio, Sergio Humberto de la Garza Almazán, José Mendoza Gómez, Francisco Javier Villareal, este último presunto elementos de la Policía Federal Preventiva; y Javier Garza Garza, quien se encontraba internado en la clínica Millenium con un balazo en la pierna”. Todo lo descubre el tiempo, el agua o google.

Todo es preocupante en la UAT, desde un rector cuyo mayor mérito es ser amigo del padre del gobernador en turno, el pequeñisimo olvido de no tomar en cuenta a una sola mujer-que las hay en la UAT- y ser la cabeza de playa de Alejandro Etienne Llano en su pretención de ser el próximo gobernador.

Ser el rector de la UAT es lo de menos.

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ORFANDAD

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